miércoles, 17 de octubre de 2012

HISTORIA DE VIDA EN PRIMERA PERSONA

Hola de nuevo.

Cómo veía que estaba escribiendo sin mucho sentido y muy caóticamente, he optado por compartir un escrito mío  que hice hace pocos días del que me siento muy orgullosa, aunque ya se que se puede mejorar en muchos aspectos, pero a mí me gusta y cumple mi obejtivo: explicar todo el proceso de enloquecimiento desde los 6 años a los 33.Y también cómo he encontrado dos vías de escape geniales para canalizar lo que siento y que me  han ayudado a creer en mí y a encontrar mi sitio en esta vida, salir del rinconcito.

Ya os aviso que es larguísimo, pero no os desmotiveis, leerlo a ratos si quereis, la lectura es amena de verdad y creo que puede servir a alguien que lo lea.

Ya os digo: empezé a tomar antidepresivos con 7 años, ahora tengo 33 y sigo tomándolos.

Por favor, haced un esfuerzo y leed el texto y os rogaría por favor, casi os suplicaría, que me dejarais comentarios para saber qué os ha parecido y si se os ocurre donde podría servir un texto como éste.

Muchas gracias por vuestarvuestra atención, una  vez más.

Allá va la parrafada, jajaja:




Empezaré presentándome para que sepáis como es la persona que escribe estas líneas con la intención de compartir reflexiones, vivencias, ideas, etc. Ya os digo desde el principio que quizás este texto no tenga la forma que suele tener una ponencia, pero a mí me gusta hablar de lo que conozco a través de mis experiencias. Quizás no leeréis un texto académico, formal, pero os puedo asegurar que está escrito desde el más profundo rincón de mi alma y que es tan válido como cualquier otro texto que cita estudios, autores, teorías, estadísticas... Yo hablo desde mi historia, desde la vida que he tenido y estoy teniendo en la actualidad.

Soy Almudena y me encanta que me llamen “Almu”, de hecho suelo presentarme directamente con el diminutivo porque me parece más cariñoso. Soy periodista, amante de la radio, activista en salud mental, voluntaria en diferentes proyectos, redactora de Radio Nikosia, Vice-presidenta de la Asociación socio-cultural Radio Nikosia, actriz en la Compañía de teatro Brots. Soy una persona melancólica y por eso a veces mi mirada es tristona. Soy muy cariñosa, sensible y sincera. Me gusta hablar claro y decir las cosas por su nombre, evitando rodeos o eufemismos. Disfruto de una buena cena a la luz de las velas, de una canción cuya letra me invite a reflexionar, de una mirada cómplice, de una buena conversación, de la compañía de los amigos, de una caricia o una palmadita en la espalda. Pequeñas cosas que en definitiva son las que, a mi parecer, dan sentido a la vida que llevo y me ayudan a ver el lado más positivo de lo que me va pasando. Me considero una superviviente y una luchadora nata que ha superado mil obstáculos y que aquí está para poder contarlo. Valoro mucho la amistad y me gusta cuidar de mi gente, porque para mí la amistad verdadera es un tipo de amor. Me gusta enfrentarme a nuevos retos aunque me den miedo y así ir madurando y asumiendo otro tipo de obligaciones. Me encantan los dramones, esas películas, programas o series que me hacen llorar pero también me gusta que me arranquen una sonrisa ya que reconozco que tengo poco sentido del humor y cuesta hacerme reír, así que cuando alguien lo consigue disfruto mucho.

Pienso que hay mucho que hacer en la lucha por los derechos del colectivo al cual pertenezco pero no todo está tan negro como parece, poco a poco se van dando pasos importantes. Intento ser optimista y, aunque quizás todo sea una utopía, me gusta pensar que un mundo mejor es posible y que muchos de los cambios necesarios están en nuestras manos. Me incomoda mucho que se proteste o se queje de algo sin aportar soluciones o formas de cambiar lo que no nos gusta.

Creo que con estas pinceladas sobre mí ya os podéis hacer una idea de cómo soy. Ahora entramos ya en la ponencia, que es otra forma de conocerme mejor ya que compartiré cosas muy personales que dicen mucho de mí. Desde la humildad y el más profundo respeto espero llegar a vosotros y provocar que reflexionéis, que cuestionéis, que defendáis, que hagáis vuestras mis palabras.

Debo empezar hablando de mi infancia ya que en una edad muy temprana empecé ya a tener relación con el mundo de la salud mental. Ahora mismo tengo 33 años y desde los 6 estoy en tratamiento psiquiátrico y psicológico. He crecido rodeada de profesionales de la salud y en ocasiones se han convertido en grandes aliados incluso han adquirido un rol de cuidador, haciendo cosas que mi familia no hacía. Para que quede más claro os diré como ejemplo que era mi psiquiatra infantil la que me llevaba al cine los fines de semana y la que me recompensaba cuando mis notas escolares eran buenas.

Recuerdo con claridad mis visitas a la consulta de la psiquiatra infantil. Hablábamos, muchas veces la sesión consistía en jugar a un juego de mesa y otras se basaban en los típicos dibujos en los que te piden que dibujes tu familia y esas cosas que salen siempre en las películas y que, en este caso, son ciertas. Recuerdo también hacer muchos test con el psicólogo infantil que compartía despacho con la psiquiatra. Nunca me gustaron esos test y es algo que me sigue pasando. Cuando, ya en la edad adulta, he tenido que hacer un psicotécnico para acceder a un puesto de trabajo, me bloqueo y me da miedo que averigüen cosas de mi a través de mis respuestas. Tengo que hacer un gran esfuerzo para racionalizar bien y mentir ya que si contestara lo que realmente siento o pienso me calarían enseguida.

Al cumplir los siete años ya recibí mi primer diagnóstico: depresión infantil. Y al mes ya me estaban tratando con antidepresivos. Hace poco tiempo hablé con mi madre sobre este tema, preguntándole que sintió cuando le dijeron de medicarme siendo tan pequeña. Ella me dijo que no fue fácil tomar esa decisión pero que creía en la profesional y que si le sugería medicarme era porque podía ser de ayuda, así que no le creó más dudas. Hablo de mi madre porque fue la que me llevó a la psiquiatra y al psicólogo, ya que en mi casa había muy mal ambiente y pensó que me estaba afectando y acertó. Vivía en una familia desestructurada, donde mis padres se preocupaban más por pelearse e insultarse que de mí. Mi hermano y yo siempre hemos tenido muy mala relación, por celos y esas cosas ya que él era el ojito derecho de mi madre y ella siempre lo ha reconocido. Mi hermano desde bien pequeño me decía que yo era rara y que estaba loca, afirmaciones que aún en la actualidad sigue diciendo y que me llevaron a tomar la decisión de tener la mínima relación con él. Siempre he pensado que los dos estábamos viviendo lo mismo y como sólo nos llevamos un año y medio de diferencia ( él es el mayor) es una lástima que en lugar de estar unidos nos hayamos distanciado tanto.

Mi madre me dijo que me costaba relacionarme con los otros niños, que siempre estaba triste, que ni siquiera jugando me alegraba. Yo no me recuerdo así, y creo más en que me llevó a la terapia porque sabía que lo que se vivía en mi casa podía afectarme.

Fueron pasando los años y mis visitas a las diferentes consultas hasta que llegó un momento en el que la psiquiatra me dijo que ya había cumplido una edad y debía pasar a un profesional ya no infantil, sino de adultos. Creo que fue sobre los 15 años. Así llegué a una psicoterapeuta que trató mi depresión y junto a su marido psiquiatra me empezaron a dar medicación para el incipiente insomnio que tenía. Esta vez el diagnóstico cambió: pasé de depresión infantil a trastorno maniaco-depresivo. En esos momentos yo no le daba importancia a esos diagnósticos, que ahora considero etiquetas, sino que lo vivía con total naturalidad y para mí era muy habitual hacer terapia porque crecí entre profesionales. Yo tomaba la medicación prescrita sin ningún miedo y conversaba horas y horas con ellos como si fueran uno más. No me cuestionaba nada, cosa que encuentro lógica porque a esa edad creo que aún no te cuestionas según qué cosas. Seguí años y años con terapias y pastillas, hasta que tuve mi primer brote psicótico, a los 21 años y entonces sí que pasé a rodearme de batas blancas y diagnósticos. A los 19 años murió mi padre, a los 20 empecé la carrera de Periodismo y a los 21 enloquecí completamente. Desde inicios de la carrera empecé a trabajar en una emisora de radio muy grande e importante, nombre que ahora no importa decir y pasaba horas y horas trabajando allí y relacionándome con mis compañeros de trabajo. La radio se convirtió en una especie de refugio, como lo fue en su momento (desde bien pequeña, cuando oía gritos en casa me ponía la radio para evadirme y me hacía mucha compañía). Fue entonces cuando dije : “yo quiero estar al otro lado” y en ese momento ya decidí que quería ser locutora y además quería conducir un programa de testimonios y en horario nocturno. Nunca llegué a estar en este tipo de programas pero durante un tiempo llevé la producción de tres programas semanales de diferentes temáticas. Cuando empezaron a oírse comentarios de que iban a reducir la plantilla ya empecé a ponerme muy nerviosa, nervios que me llevaron a tener úlcera de estómago y tener que estar hospitalizada en tres ocasiones porque no controlaba los vómitos y cada vez tenía más ardores y molestias. Ahora se que la ulcera era una somatización del estado tenso en el que me encontraba. Finalmente llegó mi turno y, junto a unas 20 personas más, acabé en la calle, la radio se acabó para mí. Yo me había independizado de mi madre, vivía en un piso de alquiler con mi pareja de entonces, que era técnico de sonido en la emisora y en cosa de un mes me quedé sin trabajo, sin piso y sin pareja. Caí en una gran depresión que derivó en un brote psicótico, hecho que me llevó a tener mi primer ingreso en un centro psiquiátrico. Pienso que me traumatizó más perder ese trabajo que la muerte de mi padre. Puede sonar fuerte pero creo que es así. Y ya empezó mi periplo de nuevas medicaciones, nuevos síntomas, nuevos comportamientos, más test, más batas blancas, más pérdida de contacto con la realidad. Pero me llevó un muy buen equipo de profesionales a los cuales estoy muy agradecida de cómo me trataron y cómo me ayudaron a salir del pozo. Entonces me diagnosticaron Trastorno límite de la personalidad (TLP) y bipolaridad (tipo II, creo). A partir de ahí mi vida transcurrió entre ingresos, autolesiones, box de urgencias, hospitales de día, tomé media farmacia hasta que dieron con la mediación adecuada y empecé a verme a mí misma como una enfermita crónica, que no iba a poder llevar la vida de cualquier otra persona, que ya no podría trabajar, que era una inútil y esas cosas que empecé a pensar. Mi madre tuvo que enfrentarse sola a todo lo que me pasaba, no entendía nada y tenía que ir detrás mío arreglando todo lo que destrozaba. Le costó mucho aceptar que tenía un trastorno mental y muchas veces me agobió más que ayudarme, pero siempre ha estado a mi lado, a su manera, y hoy en día presume de hija y ya no le importa lo que digan en el barrio al recordar las ambulancias con los Mossos de esquadra (policía catalana) en mi portería. Ahora es una gran apoyo y se ha convertido en una de mis mejores seguidoras. Le he ocasionado muchos problemas pero, aún así, nunca me ha abandonado y desde el amor que una madre siente por una hija ha intentado facilitarme las cosas. Las dos hemos necesitado nuestro tiempo para aceptar el trastorno y hemos pasado etapas de todo, momentos en los que odiábamos lo que me pasaba y momentos en los que nos reíamos y nos sentíamos orgullosas de mi locura.
Me agarró la mano cuando tuve ataques de ansiedad, pasó noches sin dormir a penas con miedo a que me pasara algo, me acompañó a urgencias cada vez que me autolesionaba, curaba las heridas a pesar del dolor que le causaba ver lo que hacía con mi cuerpo, cuando despertaba tras un intento de suicido siempre la veía a ella al lado de la camilla. Os cuento todo ésto porque me parece de vital importancia que se tenga en cuenta que cuando hay este tipo de problemas no sólo sufrimos los afectados sino que nuestro entorno también sufre y necesita comprender lo que está pasando. Mucha gente es repudiada por sus familiares y amigos, así que, aunque ha costado mucho tiempo, sudor y lágrimas, puedo decir que mi madre nunca me ha fallado y que me siento orgullosa de ella porque ha sabido aceptarme como soy, con lo bueno y con lo malo y ahora sigue todo lo que hago muy de cerca.

Os he contado toda esta parte más biográfica porque creo que ayudará a entender lo que a continuación voy a relatar, ya centrándome en el tema de la ponencia.

El brote y su posterior diagnóstico supuso una ruptura con mi vida anterior. Muchos de mis sueños se quebraron por aquel entonces. Ya no podía hacer radio, incluso me declararon persona no grata en la emisora y me prohibieron la entrada más de una vez, porque en algunos de mis brotes iba allí y la liaba, hasta que ya no me dejaron entrar más. No quise saber nada más del mundo del Periodismo. Me aislé y me encerré en un mundo muy autodestructivo. Desde pequeña soñaba con tres cosas: ser locutora, ser madre y casarme por todo lo alto. Tuve que renunciar a todo eso a causa de mi trastorno. Yo había trabajado desde los 16 años y me hacía sentir útil. De pronto empecé a perder los trabajos porque no aguantaba la jornada laboral de 8 horas. Mi curriculum vitae es una gran muestra de la inestabilidad que viví en esos momentos. Iba de trabajo en trabajo, de curso en curso siempre dejándolos a medias. Pasé de locutora a cajera de supermercado ( con todo mi respeto para las cajeras, que nadie se me ofenda, es un trabajo muy digno y que la mayoría no conoce lo que soportan estas trabajadoras). Acabé incluso en un CET (Centro especial de empleo) siendo éste mi último trabajo y el inicio de otra etapa: la de aceptar que ahora tenía algunas limitaciones y que pedir una pensión no significaba que fuera inútil. Me costó mucho tramitar la pensión, pero con el tiempo y el apoyo de compañeros, de mi pareja y sobretodo de mi suegra lo fui llevando mejor.

Creo que os he contado algunos de los momentos más duros y oscuros, pero ahora mismo os puedo decir que he encontrado el lado positivo a todo ésto y me he reinventado. Muchas veces he odiado tener este trastorno pero nunca olvidaré que el hecho de tener un problema de salud mental me ha llevado a conocer a personas muy auténticas que ahora son mis amigos, amigos de verdad, no como los que me abandonaron por el camino por ser diferente. En mi primer ingreso la trabajadora social, conociendo mi historia y viendo que ya me iban a dar el alta, me habló de un proyecto que estaba en Barcelona: Radio Nikosia. Aún ingresada, en uno de los permisos me compré el libro de Nikosia y ya con sólo leerlo me entraron muchas ganas de conocer esta iniciativa. Un día fui y les conocí y han pasado casi siete años y sigo muy activa dentro de la radio. Radio Nikosia fue la mejor oportunidad que he tenido para volver a hacer lo que me hacía feliz y lo que siempre había amado, la radio. También me ayudó a superar mi crisis de identidad. Yo asumí mi papel de enferma y me olvidé de que soy una persona antes que mi diagnóstico y que tengo unas capacidades que debo aprovechar y no pensar sólo en las limitaciones. Una persona muy importante en esta radio, al cuál me gusta llamarle “mi luz blanca” es ahora mi mejor amigo y una de las personas que más cosas me ha enseñado. Él fue quién me dijo por primera vez: “ Tú no eres una TLP sino que eres una persona que tiene TLP”. Puede pareceros muy evidente ésto, muy obvio, pero para mí no lo era. Había pasado a identificarme como mi trastorno y en Nikosia aprendí que aquello era sólo una etiqueta y que yo era mucho más que lo que decía el DSM-IV. Os debo decir que pasé como un mes yendo a Nikosia solo a observar, digamos que me quedaba siempre en un rinconcito. Escuchaba hablar a los compañeros en voz alta de cosas que yo había pensado en la soledad de mi habitación o en un box de urgencias, frío y despersonalizador. Y lo hacían además en un medio de comunicación, sin esconderse de nada. Mi luz blanca y mis compañeros me ayudaron a quererme, a aceptar cosas que negaba o me traumatizaban, a sacar mi lado más bello y vivir la locura como algo bonito. Una de mis frases es “locura sana en estado puro”. La escribí para una cuña para el programa de radio y ha pasado a ser como un lema. Nikosia es , entre otras muchas cosas, ésto: una locura sana, divertida, bella, espontánea... Pasé de estar en un rincón a encontrar un lugar donde encajar en este mundo. Con Radio Nikosia he crecido mucho como persona, he ganado valores, he encontrado una filosofía de vida con la que me identifico. Los compañeros se han convertido en una gran familia y en fuentes de sabiduría. No la sabiduría que enseñan en las clases, sino la que enseña la vida. Pasé de llevar mi trastorno en silencio a reivindicar los derechos del colectivo, defender y pelear por ellos. Como se diría popularmente: salí del armario. Empecé a dar charlas, a coordinar programas de radio, a dar a conocer mi experiencia.
He madurado mucho en estos años que llevo en Radio Nikosia e incluso he aprendido a quererme a mí misma, cosa que no había hecho en la vida. Ahora ocupo un lugar importante en la sociedad. Tener unos referentes, unas personas que habían pasado por lo mismo que yo y lo habían superado, mensajes de esperanza, de que se puede salir de una mala época. Allí, en Nikosia, me enamoré, he amado y he sido amada por mi pareja y por mis compañeros. He sido valorada y respetada y he recibido siempre muestras de apoyo y consejos para creer más en mí misma. He dejado de vivir el trastorno como una condena , ahora es más una oportunidad para pertenecer a un grupo, para gozar de la amistad de personas afines a mí, de desarrollar un discurso y clarificar mis ideas. Me he reinventado, creo que lo podríamos resumir así.

Radio Nikosia es mucho más que un programa de radio, va más allá. Hace un tiempo nos constituimos como Asociación socio-cultural, la junta directiva la formamos personas con algún trastorno mental. Gestionamos un Club social en un centro cívico de la ciudad, porque a parte de luchar siempre contra el estigma social también defendemos que queremos vivir en comunidad, que no debemos estar en guetos sino integrarnos como un ciudadano más. Por eso estamos en una emisora libre, Contrabanda FM, y por eso nuestras reuniones semanales son en forma de asamblea porque se tiene en cuenta la opinión y voto de todos los miembros que participamos en el proyecto. Asumimos nuevos retos, luchamos contra la discriminación de nuestro colectivo y de otros en riesgo de exclusión, damos voz a los que normalmente son silenciados en su entorno y en los medios generalistas. La palabra del loco se cuestiona mucho e incluso se rechaza, así que nosotros, día día, demostramos que nuestras ideas son igual de válidas y que nuestras palabras tienen valor y deben ser escuchadas y conocidas por el mayor número de personas posibles.

Radio Nikosia nace a partir de la experiencia de Radio La Colifata de Buenos Aires, Argentina, pero con una gran diferencia: los colifatos emiten desde el hospital psiquiátrico y Nikosia se desarrolla fuera de todo ámbito clínico. Ésto es muy significativo, porque hasta ese momento siempre somos usuarios, como suelen llamarnos, de los diferentes servicios e instituciones de salud mental. En mi caso, como ya os he dicho, he crecido rodeada de profesionales, incluso he de reconocer que he llegado a tener dependencia de ellos, todo lo consultaba con mis médicos, cualquier decisión que tenía que tomar pasaba por una consulta. De pronto, empiezo a frecuentar un lugar donde cada uno de nosotros tiene su centro de salud mental del barrio, sus médicos y sus visitas, pero en Nikosia no somos pacientes, somos personas que dedican su tiempo a la lucha y a pasarlo bien haciendo radio. Allí nadie es superior o inferior al compañero, se trabaja desde la horizontalidad, rompiendo jerarquías y abusos de poder. Todos contamos por igual. No nos separa una mesa,una terapia, un médico, sino que intercambiamos ideas, propuestas, filosofamos sobre la vida, nos reímos hablando con total libertad de sexo, como hace cualquier grupo de gente que se junta para tomar algo en un bar. Conocemos los fuertes y las debilidades de cada uno y nos ayudamos entre todos a estar mejor. Cuando alguien está en crisis, somos los primeros en ayudarle, en hablar con su familia, en visitarle si acaba en un ingreso. No importa que seas veterano o que lleves sólo dos meses en el grupo. Acogemos a la gente mostrándonos tal y cómo somos, con transparencia y respetando siempre al otro. Hay gente que viene y está unas semanas con nosotros y luego desaparece. Hay otras que van y vienen. Todos son tratados igual y tienen las mismas oportunidades. No imponemos criterios sino que estamos abiertos a sugerencias, críticas, nuevas ideas y la verdad es que somos bastante exigentes con nosotros mismos y eso puede llevarnos a ser auto-críticos , cosa que nos lleva a mejorar día a día.

Las personas sin diagnóstico que participan en Nikosia son unas más del equipo, no son superiores por no tener diagnóstico o por tener estudios universitarios, títulos, varias carerras. No. No es así. Somos todos iguales y aprovechamos de estas personas conocimientos que quizás no hemos adquirido porque hemos tenido que dejar los estudios a causa de la aparición de síntomas, o ni siquiera hemos tenido acceso a estudios superiores. Pero eso no quita que seamos personas inteligentes y cultas. Lo que nos importa de las personas es su lado más humano, su empatía, su ilusión, sus ganas de transformar el mundo en un sitio mejor. Aprendemos unos de los otros. Intercambiamos libros,comentamos películas, nos contamos chistes, maldecimos a ciertos personajes públicos, compartimos temores que parecen menos pesados cuando los expresamos en forma de palabra, vamos a conciertos de grupos que se han convertido en unos nikosianos más y que colaboran habitualmente con nosotros. A veces nuestras charlas son un autentico caos, pero hasta ese caos puede ser divertido. También el tiempo nos ha enseñado a respetar el turno de palabra, a no pisarnos , aunque la espontaneidad está por encima de todo y siempre hay alguno que tiene más necesidad de hablar o que le importa bien poco cuando es su turno. Y ante ésto en lugar de enfadarnos lo incorporamos y aceptamos como un rasgo más del grupo. A ver, tampoco quiero que penséis que todo es tan “happy”: también hay discusiones, enfrentamientos, pérdida de paciencia...pero nada diferente de lo que pasa en cualquier grupo.

Al no trabajar pasé a ocupar mi tiempo libre haciendo voluntariado en diferentes ámbitos. Desde la inmigración, hasta la violencia de género. Ahora he encontrado una palabra que define a la perfección lo que hago y soy: activista. No rechazo la palabra voluntaria pero me gusta ir más allá y definirme como activista en salud mental. He pasado de babear, de necesitar ayuda para comer unos macarrones porque era incapaz de sostener el tenedor a ocupar un puesto muy activo en la sociedad.

Radio Nikosia me ha llevado a hacer otra de las actividades que ahora mismo me importan más. Se creó un taller de teatro con gente de la radio y la ONG Pallapupas, payasos de hospital. Ellos hacían teatro social y el director vino a la radio a ofrecernos formar una compañía de teatro. Pasé de hacer un papel pequeño y secundario en una obra de la escuela con 12 años, a crear y representar una obra muy crítica con el sistema actual, en cuanto al mundo de la salud mental se refiere. Ha sido todo un reto. El miedo que teníamos al principio era el de memorizar un texto, puesto que muchas medicaciones dificultan la retención y la concentración. Pero en el teatro social no hay guión, todo se crea a partir de unas dinámicas y de las experiencias de cada persona que forma el grupo. Ha sido una experiencia muy positiva, que me ha llevado a reírme de mi misma, a mejorar mi humor, a superar vergüenzas y complejos. Este teatro se conoce también como teatro del oprimido y nunca olvidaré las primeras sesiones que hicimos, en las que trabajábamos nuestra opresiones. Con un ejercicio pude sacar de mi interior más escondido todo el dolor que me causó ser víctima de malos tratos por parte de un familiar muy cercano. Me ayudó a hablar del tema con otras personas y de tratarlo de una forma natural y ver que debía trabajar todo lo que me suscitaba para hacer las paces con el pasado. La Compañía Brots (“Brotes”) se ha convertido en otra familia y se vive un compañerismo que hacía tiempo que no encontraba. Aquí tampoco soy una enferma sino que asumo otro papel, el de actriz. Las experiencias vividas por los miembros de la Compañía han servido para crear la obra ELLA, la cual hemos representado ya varias veces y con éxito, puesto que desde el escenario hemos criticado y cuestionado muchas cosas de la actualidad del sistema médico, hemos hecho partícipe al público con el foro que cierra la obra. Ofrecemos entretenimiento, sí, pero vamos mas allá, queremos que la persona que va a vernos reflexione sobre los temas que toca la obra, que se vaya a casa llevándose no sólo las risas o las lágrimas que le hemos provocado, sino que la obra sea una excusa para llevarle a pensar y construir su opinión. Una vez más, se trabaja de forma horizontal. Ni el director es superior a los actores, ni los actores somos más importantes que el público que está en las butacas de la sala. Lo cierto es que Nikosia y Pallapupas tienen una filosofía muy parecida. Hemos incorporado a nuestras sesiones de ensayos unos minutos para contarnos nuestras cosas, para saber cómo nos sentimos ese día, para reflexionar sobre nuestros objetivos, para ir mejorando la obra, para ir pensando en la próxima representación, para darnos un abrazo o echarnos unas risas. El director es un gran amigo y nos conoce muy bien a todos. Sabe lo que podemos dar y nos ayuda a sacarlo de una forma creativa. Cuando alguien está atravesando un momento difícil se adapta la sesión para que esa persona puede canalizar su dolor, su miedo, su preocupación. Con Brots he llegado a volar y me han hecho un abrazo caracol. He descubierto otra faceta mía, la de actriz que canaliza su energía aportándola al personaje que interpreta, ayudada por las indicaciones del director y de los compañeros. En cada representación he madurado un poquito, cosa que se puede ver en la evolución que hace mi personaje. La obra sigue siendo la misma, pero cada representación tiene cambios, no sólo de atrezzo o de vestuario, sino en el contenido, en los diálogos, en las reacciones de los otros personajes. Es una superación personal y grupal.


Os he hablado de luces blancas, de nikosianos , de colifatos, de directores de teatro...son para vosotros personas anónimas pero todas ellas han participado en mi crecimiento personal, en mi superación, en mi madurez. Todas han dejado huella y la siguen dejando y ocupan un lugar muy especial en mi corazón y en mi vida. Con ellos , o gracias a ellos, soy mejor persona.

Estos dos proyectos, la radio y el teatro, me han servido para tomar una postura crítica y reivindicativa y posicionarme con firmeza en la sociedad. He vivido el lado mas bello de la locura, me he sentido realizada sin la necesidad de tener un empleo y puedo afirmar con orgullo y emoción que, por fin, he encontrado mi sitio.

11 comentarios:

  1. Plas, plas, plas, plas!! Menudo acto de generosidad contar esta historia como lo has hecho!! clara, concisa, honesta, reflexiva, instrospectiva, etc. ERES UNA CRACK!! A TU MODO UNICO Y SINGULAR!!

    Beijos!!

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  2. acabo d'enviar el link a aquest post a varies persones. a més de ben escrit el trobo inspirador. per cert, dins del text del mail hi havía la frase "m'agrada poguer dir que soc amic de l'Almu, l'autora d'aquesta historia"

    abrazote,

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  3. Moltes gràcies Pere pel teu interés i per ajudar-me a que les meves paraules arribin a més gent. A mí també m´agrada ser la teva amiga, ens coneixem poc encara però et veig una persona molt noble. Una abraçada i salut!!

    ALMU.

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  4. Gracias Raúl por tus palabras, es un honor para mí que un escritor como tú valore mi texto. tenemos estilos muy diferentes, verdad? pero la lucha es la misma.

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  5. Hola Almudena,me has hecho llorar,me he identificado tanto contigo yo recientemente empiezo mi lucha,ingrese en subagudos después de 2 intentos autolíticos y perdida considerable de peso,con 1.73 que media me quede en 42 quilos, me diagnosticarón depresión mayor y anorexia,pase tres semanas internada,todo bien,lo peor fue salir a la calle y enfrentarme a la vida,encima he tenido la mala suerte que a la Psiquiatra que me derivaron,es psiquiatra por necesidad y no por vocación,eso que según todo el mundo me decía que me habían derivado a un centro de prestigió y que estaba en buenas manos,después de 8 meses me encuentro como estaba antes de ingresar,mi único cambio son 30 kilos de más y que estoy orgullosa de tenerlos,por lo demás sigo igual,la Psiquiatra que me trata no quiere derivarme a ningún psicólogo,dice que no me hace falta,incluso le a dicho a mi madre que yo no mejoraba porque no me da la gana y que de donde no hay,no se puede sacar,al final decidimos mi madre y yo pedir una segunda opinión,voy a un psiquiatra privado,estupendo,humano y que me escucha,me hace algunos test y me diagnostica a parte de depresión mayor, un TOC y se pone las manos en la cabeza pues la medicación que tomo no me hace nada y confirma que vuelvo a estar como al principio,porque?? por una inepta psiquiatra de la sanidad pública,que no quiere hacerme test,mandarme a un psicologo,cambiarme la medicación,yo también estoy sola con mi madre en periodo de aceptación,pues estoy tratándome desde marzo (así que soy novata) también he empezado un blogg que sería un placer que te pasaras por el http://noeliaan.blogspot.com.es/ me alegro que estés mucho mejor,espero algún día yo también volver a sonreír,suerte y mucha salud y felicidades por tu blogg,me a encantado-

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  6. Hola Noelia,

    Perdona que no te haya respondido , estoy pasando unos días en los que no me encuenrro muy bien, estoy pasando unaminicrisis por decirlo de alguna manera, pero ala vez me están pasando cosas maravillosas. Como digo: la vida te putea però también te sonríe.

    Antes de nada agradecerte que te hayas tomado la molestia y dedicar un poco de tu tiempo en comentar mi entrada. Gracias, por lo qué que mé dices, me sirve de mucho, de v eras te lo digo, porque el objetivo de este escrito es llegar a la gente, transmitir, hacer reflexionar, quizás verse reflejados, no se....

    Claro que visitaré tu blog, lo estoy deseado. En cuanto acabe este comentario me pongo a ello y en brve tarbajaré más mi blog, an ivel diseño, enlaces , etc así que cuando lo haga si te parece bien, te puedo eponer como blog amigo para que la gente lo conozca y quizás te sigan. pero antes de hacerlo prefiero preguntarte si quiere que lo haga, no lo voy a compartir si no quieres, aunque es lo mejor, crear una red, una comunicación en la blosgoesfera, o cómo se llame todo este mundillo virtual que tantas alegrías nos da, verdad?

    Es una desastre cuando topas con profesionales como los que cuentas, y hay que luchar y denunciar las manerars de profesionales como éstos, pero si me premites, también te diré que no se puede generalizar, porque, como ne cualquier otra profesión, hay de todo. Y, como ya has leñido, yo estoy con prfesinales en salud mental desde los 6 y ahira tengo 33, y he pasado porm privados, por púbkicos, he ido a tarot, he probado la homeopatía en lugar de la química, yoga, pikates, mil cosas y te puedo decir que en estos moemntos cuento con un equipo (spiquaitra, psiclogo, enfermera, trabajadora social) en mi CSM ( Centro de Salud Mental) super bueno, que me tratan coko aunan persona, no como a un nñuero o un diagnóstico y me apoyan mucho en mis decisiones.


    Podria preguntarte de donde eres? Mira, ahora no recuerdo si aparece aqui mi mail, pero si queires contestarme a esto o necesitas cualquier cosa a nivel más privado, usa mi mail sin oproblema, con total libertad. Yo lo miro varias veces al dia asíq eue te contestaría lo antes posible, ok? Pero sobretodo me intersa , en estos momentos, saber donde vives. Yo en Barcelona. Gracias Noelia y adelante!! Mucha fuerza y salud!!

    rincondelaspalabras@yahoo.es

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    1. Hola Almudena,no sabia de tu ingreso,me alegro de que ya te hayan dado el alta,puedes compartir mi blogg si quieres,no hay problema,soy de Cerdanyola del Valles y el ingreso lo tuve en el hospital Parc Tauli de Sabadell y de ellos solo tengo buenas palabras,vamos hablando y me explicas que tal como te esta iendo después del alta hospitalaria,pero veras que bien,a veces una necesita un Stop pues su cuerpo no puede mas y un ingreso en Salud Mental tampoco es mala opción desconectas de todo y va muy bien para replantearte mejor tu vida,sin malos consejos de nadie y sin la presión del exterior,mi correo noeliaan3@gmail.com puedes escribirme siempre que quieras

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  7. Solo puedo decir "olé tus ovarios (con perdón)". Una pregunta que como profesional me corroe, ¿en toda esta historia alguno de los profesionales trabajó con tu familia seriamente, es decir, asumiendo claramente y sin equívocos que una criatura de seis años no se trastorna "porque sí" sino que es un reflejo diáfano de lo que hay en su vida, y su vida son las personas con las que está vinculada?.
    Abrazos

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  8. Gracias Jesús, valoro mucho lo que dices, el valor de sacar a "la luz pública" auténtios traumas y algún que otro medio secretillo familiar que han condicionado mi malestar mental...no Jesús, mi padre noquiso tomar acrtas en el asunto , mi madre era consciente de que al embiente de mi casa era perjudicil y podrioa ocasionarnos a los dos hermanos algun problema. Asíq eu se sintió obligada a llevarnos a los dos a psicologos infantiles...mi hermano no quiso seguir tras dos o tres visitas y mi psicólogo me derivó al despacho de al lado, la psiquiatra infantil opara valorar y tratar una posible depresión infantil. Alguna vez mi madre hacia una visita compartida a la psiquiatra la que me vio durante un año para intentar no medicarme ya, pero pasado el año no le quedño más remedió que empezar ya a recetarme un antidepresivo. Cuando pasé a la psicoterapeuta si que hicimos alguna visita juntas, porque ella nos llecaba alos dos, cosa que tengo entendido que no es muy bien visto o factible, no se, que el mismo profesional trate a dos miembros de una misma famuilia que afectan al paciente visitado, no se si me explico, por aquí es algo complicado de explicar, por eso quizás no esteé utilizando las palabras más adecuadas para hacerme entender, te pido disculpas, pero estoy disponible a hablar sobre esto y responder a tu pregunta con calma y tiempo. Como si nos reunieramos para hacer un café o una cañá, pero rollo virtual, jajaja. Pase´por consultas privadas, probe diferebtes terapias hasta que no me pide permitir cosetar el privado y pase´a la seguridad social, que digan lo que digan, no tenía nada que envidiar a la privada en ese momento claro, ahora con los recosrtes santarios te sale mas a cuenta intentar poder costeatrte una mutua privada o algo así. Y fue cuando emopezó mi estapa en el CSMA ( Centro de Salud Mental dultos) de mi barrio. Allñi me llevan hace casi diez años ya una psiquiatra, unn psicologo, una enfermera referente, la trabajadora social y he hecho tearpias de grupo que nunca me han funcionado. Aquñí s que mi madre ha querdiohablar con el profesional porque yo lo pedí. Y poco a poco ya fue asumiendo que lleghuñe a desrrollar un tarstorno mental y fue sorteqndo como pudo mis crisis, mis ingresos, is autolseiones hasta conseguir ierta responsabilidqad. Bueno, creo que más o menos he repondido a t pregunta pero es que esta resuesta daríqa para un klibro y todo, jajaja. Nos vemos en la blogosfera...

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  9. Perfectamente respondido. Bajo mi punto de vista un error hay veces que trabajar con un menor es hacer mas mal que bien,simplemente porque los significados que se promueven le van a perjudicar. En esas edades creo que o se trabaja con la familia (lo que se entienda por trabajar...que a veces consiste en decir las cositas claras y sin medias tintas) o solo se puede perjudicar. Con el pasar del tiempo, la no intervención en donde hay que intervenir, y las intervenciones de los diferentes profesionales acaba por provocar lo que yo llamo "el artefacto", es decir, una serie de síntomas que agrupados en un momento dado y ante determinado observado configura eso que hemos llamado diagnóstico, o enfermedad mental. Pero claro, esta solo es mi humildísima opinión.
    Abrazos.

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  10. Cordial saludo Almu, mi nombre es Arles Cifuentes, soy colombiano, vivo en la ciudad de pereira. Te cuento que soy estudiante de psicología y me gusto mucho tu escrito,como profesional, el saber de tí y de tu la verdad al leerlo me parecio estar viviendo todo lo que nos cometas, y deseo felicitarte por tú valor, eres una persona muy valiosa para la humanidad, sé que podrás conseguir muchos de los objetivos que te has propuesto, el saber de personas como tú, elevan nuestro deseo de ayudar a otras personas y que puedan tener una vida digna, de ayudares a surgir, a progresar. Gracias por tu historia de vida, te deseo mil bendiciones, y desde la distancia te mando un abrazo muy fuerte.

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